Existen tiempos solitarios, como el tiempo suspendido de la pausa, o el tiempo muerto de los estímulos sin respuesta. También existen tiempos compartidos, como el tiempo múltiple de los montajes paralelos cinematográficos, o el tiempo sucesivo de una conversación.

La percepción del tiempo está condicionada por la cuenta regresiva —la espera— del inicio o el final de una situación específica.

El problema con el tiempo es la incertidumbre por la duración.




Dos sillas se cuidan la espalda. Sobre ellas hay dos televisores que reproducen las ventanas de dos habitaciones, el interior.
Los videos fueron realizados en la habitación de mi compañero, en Montevideo, y en la mía, en Bogotá, a la misma hora (la diferencia horaria entre las dos ciudades es dos horas). Cada treinta segundos aparece dividida, en subtítulos, la onomatopeya “tic, tac”.

La instalación permite a les visitantes recorrer la pieza en círculo, simulando el movimiento —a veces contrario— de las manecillas de un reloj.